Ha caído el imperio que habíamos codiciado. Ahora pienso: ¿Qué me
aguarda? El cielo se nubló de aluviones y negras puntas de flecha. Eran duros los
inviernos aquí. Constantemente la lluvia barría las noches empobreciéndonos. Y
soy yo quien se pregunta ahora: ¿Qué me aguarda? Codiciábamos las espirales de
vapor que cubrían el levante pigmentado. En nuestras manos teníamos la
soberanía que hendió sexos de mujeres morenas. Anduvimos muchos años delirantes
tras la leyenda del rayo silencioso. Y ahora me pregunto: ¿Qué me aguarda? …Y
tememos a nuestra nueva o fronteriza voracidad. Y sabemos de hombres que
murieron acuciosos y conmovidos de su infelicidad.
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