sábado, 18 de octubre de 2014

Rosas negras no las quiero...

Rosas negras no las quiero para mí. Enviadme por el aire el agua de vuestros pensamientos, que alma tienen hasta las piedras pero no las rosas negras. Porque si me traéis pensamientos y agua, yo os sonreiré. Porque, de esta manera, no tendré riqueza mayor. Porque un dios opulento (lo sé) pesará pronto el oro de mi alma que sonríe, y abrirá todas las ventanas y puertas de su casa, y evocará, con el alma de las cosas que queden fuera y dentro, una rosa blanca.

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