Canción que declara no
sé qué extravío de la mirada en el cielo. Y se olvida uno de sí mismo y por qué
puerta del laberinto entró. Llorar, llorar esta atardecida cual si fuese toda
nuestra existencia. La lluvia crecerá y habrá un frescor en el rostro. Pero no
vendrá muerta la muerte. Terrible vendrá. Llorar, llorar todos los prestatarios
de la vida pues es impagable el precio que supone encontrarnos. Viajeros con
los que tropecé mientras el tren respiraba vapor. ¡Dios mío, jamás creí que fuera
esto! Tanto caudal de vida he ofrecido a mis hermanos que encontraréis mis
bolsillos vacíos. Llorar, llorar porque hemos sido vendidos a una tragedia de
la que no formábamos parte. Porque pasará un ave negra junto a nosotros en el
lecho de morir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario