domingo, 22 de marzo de 2015

Canción...

Canción que declara no sé qué extravío de la mirada en el cielo. Y se olvida uno de sí mismo y por qué puerta del laberinto entró. Llorar, llorar esta atardecida cual si fuese toda nuestra existencia. La lluvia crecerá y habrá un frescor en el rostro. Pero no vendrá muerta la muerte. Terrible vendrá. Llorar, llorar todos los prestatarios de la vida pues es impagable el precio que supone encontrarnos. Viajeros con los que tropecé mientras el tren respiraba vapor. ¡Dios mío, jamás creí que fuera esto! Tanto caudal de vida he ofrecido a mis hermanos que encontraréis mis bolsillos vacíos. Llorar, llorar porque hemos sido vendidos a una tragedia de la que no formábamos parte. Porque pasará un ave negra junto a nosotros en el lecho de morir.

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