domingo, 29 de marzo de 2015

Escucha el rumor de una mente...

Escucha el rumor de una mente. Oyes el silencio atravesado por el sonido de un roce. Es la alegría que se levanta o la tristeza. Oirás interminables campos de trigo rozados por la noche del amor bueno. Tú puedes oírlo. Pero estás solo. Pero estás cantando en una inmensidad de abandonos. Por tu vida pasan jinetes en corceles blancos blandiendo las espadas con las que laceran tu piel. Y ese hipnótico reflejo de tu sangre esparciéndose debajo de tus pies es cuanto respiras. Y no respiras otra cosa que los sentimentales ojos del espejo que te cuentan de leyendas de otros tiempos. Estás como bajando hasta las orillas de un mar. El mar de los capitanes que ya no despertarán de debajo de las aguas, guardianes de un sueño, de una patria, de un cerebro.

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