martes, 16 de junio de 2015

Cuéntame...

Cuéntame. ¿Fue ingrata la singladura? En tus párpados está el desmoronamiento de la verdad. Tu boca declara la acidez de muchos años. Secas están tus manos. La paz con que comenzaste tu viaje parece ahora una paz muerta. Hay un umbral que está esperando que lo traspases, y lloras. ¿Qué es lo que te detiene si has sufrido tanto? ¿No lo sabré nunca, nadie lo sabrá nunca? La irracionalidad con que la vida se aferra a este sol de siempre jamás ha parado de tendernos las manos que nos ayudan a ponernos de nuevo en pie. Pero tú estás llorando. Pero estás sintiendo un llanto que te empuja a seguir. Yo no sé qué pena te habrá alejado tanto del punto de partida. No ha de tragarse el vientre de la tierra lo que con tanto amor fue puesto en una senda. Pero, tú, cuéntame si no sabes que estás dando gloria a la vida.

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