Cuéntame. ¿Fue ingrata
la singladura? En tus párpados está el desmoronamiento de la verdad. Tu boca
declara la acidez de muchos años. Secas están tus manos. La paz con que
comenzaste tu viaje parece ahora una paz muerta. Hay un umbral que está
esperando que lo traspases, y lloras. ¿Qué es lo que te detiene si has sufrido
tanto? ¿No lo sabré nunca, nadie lo sabrá nunca? La irracionalidad con que la
vida se aferra a este sol de siempre jamás ha parado de tendernos las manos que
nos ayudan a ponernos de nuevo en pie. Pero tú estás llorando. Pero estás
sintiendo un llanto que te empuja a seguir. Yo no sé qué pena te habrá alejado
tanto del punto de partida. No ha de tragarse el vientre de la tierra lo que
con tanto amor fue puesto en una senda. Pero, tú, cuéntame si no sabes que estás
dando gloria a la vida.
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