jueves, 23 de julio de 2015

Frente viajera...

Frente viajera que vas a escapar tras las golondrinas negras. Arde en la lejanía un territorio mojado por los espejismos. Contemplo los límites que ahogaron de fuego íntimo a mi patria, inmóvil entre los tesoros y las armas oxidadas que me traspasaron. Yace muerto aquí el perro amigo, y el viento que removía hojas muertas allá en la infancia. ¡Qué vana es la libertad del sedentario! Entre escombros entro en la maldición de un cuerpo nuevo, mi alma quedose lejos en un jardín, llorando. Oigo mi voz como un canto perfecto. Habla de un abandono eterno, y una paz constantemente sacudida, y un adiós implacable que sale a las calles noctámbulas con la rabia y la pendencia.

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