viernes, 14 de agosto de 2015

Sobre mi pecho...

Sobre mi pecho que mira al cielo están tendidas tus mejillas. Yo las oigo como una respiración, en las noches plenarias, cual animales, bárbaramente luchando inmóviles contra la soledad que ha saltado sobre ellas. En la lucha jadean, se revuelcan, se sacian de sangre, hasta que se recogen con gran silencio en el abismal infinito estrellado. Entonces, las confundo con un ciclón sanguinario que fiero en el centro de la noche me va a abandonar para siempre. Tendido boca arriba, agoniza mi pecho en una explosión odiosa de músculos y carne selvática. Y apacienta mi alma un adiós, más allá de lo humanamente interminable, al hombre que descansa ilógico bajo la lluvia.

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