domingo, 19 de junio de 2016

Las alas que me pusieron...

                  I

Las alas que me pusieron
no pudieron alcanzarte.
Cuando se llora por eso
el llanto no es importante.
No se sabe morir, dicen,
por un sueño. Dicen,
porque aún no es de nadie.
Tengo dos alas, madre,
que no me sirven ni para estrellarme.

                    II

¡Vidas que sólo quieren huir!
¡Vidas moribundas
que nunca se endulzan!
Vidas sin nada que decir,
que un otoño cualquiera pasan,
con tan respetuoso silencio,
que enamora su voluntad
de pasar.

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