I
Las alas que me
pusieron
no pudieron alcanzarte.
Cuando se llora por eso
el llanto no es
importante.
No se sabe morir,
dicen,
por un sueño. Dicen,
porque aún no es de
nadie.
Tengo dos alas, madre,
que no me sirven ni
para estrellarme.
II
¡Vidas que sólo quieren
huir!
¡Vidas moribundas
que nunca se endulzan!
Vidas sin nada que
decir,
que un otoño cualquiera
pasan,
con tan respetuoso
silencio,
que enamora su voluntad
de pasar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario