I
Ojos con tanto frío
que no quieren ser de
la vida.
Manos que pudieron ser
como un río
recorriendo la espina
dorsal,
y ya sólo esperan el aliento
tardío
que llega a la arena e instruye
teorías de la mar.
II
Yo miraba un punto
en el horizonte marino.
Y parecían brillando
mis ojos,
los ojos de una fiera
encolerizados con un
dios mendigo.
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