Mi beso estuvo tan
cerca de tu boca
que rieron extendiéndose
las alas de los arcángeles.
Tan cerca de mi boca
enrarecida y mojada
por sus lenguas inmemoriales,
yo, sentí el beso querido
volando
hacia ti entre sus
alas,
que decliné mayor felicidad. Se limitaron el instante
y la gana,
y se agriaron el día y la noche,
y el aire, que se iba regando
de voces
y risas de arcángeles,
vi como desapuntalaba,
penitente, tu lengua de
mi mente desesperada.
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