Yo no puedo alcanzar tan alta tu risa,
se me desprende de los ojos,
como una desnudez o un beso.
Como la alegre visitación de los plenilunios
donde se oyen los cantos vertiginosos
del infinito,
y yerran los hombres por los parques taciturnos,
llenos de oxígeno y fantasmales.
...Y este planeta que no deja de sorprender
a los hijos del río de tu risa,
su fresca entraña,
y ese olor a plenilunio suave.
...En las mañanas de agosto, balanceándose,
enloqueciéndonos, que vamos arrastrando,
ya vencidos ya volteados,
¿dónde dejar tu risa escondida para que bese
y bese, tantas veces como una vibración súbita
en el frescor de unos labios enamorados?
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