Por el precioso hueco de la ventana
pasan las estaciones. Mi espalda de varón
las siente, como escombros, caer.
Me duelen, me despiertan con pesadillas.
Nacen dormidos, estos derrumbamientos,
en un boquete que nada busca, que pasa,
que soy. Nada más, un boquete que pasa.
Pero a veces se llena de primavera...
Qué extraño ¿verdad? Y se moja también de rocío,
el boquete, yo, esta verdad que parece mentira,
¡Tan gentiles pasan todas la primaveras!
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