Qué beso se hizo pedazos antes de ti;
una sombra era, un adiós...
Pero un día llegó colmándose de la sal,
y pudimos entrever una ventana
y un lento despilfarrarse de la luz.
Chorreaban alas desde el cielo,
blancas telas durmiendo en tus ojos,
pétreas soledades me inundaron las lágrimas,
y fui por primera vez bueno
hasta las entrañas, que te besaron
con aquel beso antiguo que conocíamos ya.
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