Enséñame el mundo sencillo
al que pusiste alas y soles en primavera
Las calles lloran lluvia
Lluvioso viene Dios a nosotros
y estamos muy callados esperando
con dolores viejos, con dolores nuevos
Déjame oír de nuevo el tic tac
que prosigue de tu reloj
y vender la dicha que me regalas
El aire se ha bañado de sal
Huelen a ti los paseos
No quiero, no, que me devuelva
un aullido esta noche
que parte hacia arriba implacable
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