Rosas sepulcrales que una mano dolorosa
deposita sobre la lápida con ojos asombrados
para la intemperie de la noche y la angustia
No comprende a su mano la mujer herida
que llega a su hogar todavía deslumbrante
de la vida que sigue por las habitaciones
y no se ha derrumbado con negrura ni frío
No hay comentarios:
Publicar un comentario