Luminosidad que cayó y quedó muda
apenas la palabra rozó el suelo hinchado
no reía no parecía
oímos el trueno desperezándose del sol
un amanecer caído, sin lengua que lamiera
triste el sueño, triste triste
como una algarabía de pájaros que cesa
murciélagos en las pesadillas
sed en la boca doblemente seca
heridos de sol callado y meado, irracionales
heridos de nuestro sol con hambre
perplejos de nuestra demencia
animales con más sueños que tuvieran los hombres
callados en los hoyos, asomándonos
harapos de una humanidad que los tiende al sol
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