Nadan los nenúfares en las copas llenas
las copas de champagne se abren para recibir la luz
la sed que a las copas no sacia: la luminosidad
su siniestro pesar de ser tiradas hacia atrás
yo descalzo sobre los vidrios de las copas
(es necesario respirar adecuadamente claro)
Copas que no se llenarán nunca
cuántas copas llamarán a la luz en sus cajas
respirarán la humedad en los almacenes
oirán voces de los empleados
y no sabrán nunca nada de los mundos alegres
prefiero un mundo triste como el desenlace del otoño
en el viejo otoño pensaré de nuevo en ellas
tal vez el champán no sea tan empalagoso y beba
en el mejor de los otoños claro está
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