Hay dos palmeras inclinadas que me oxigenan
frente a mi ventana dos palmeras
y parecen una sonrisa que me mira y se besan en lo alto
En un atardecer de un día cualquiera
la ilusión de mis palmeras se desvaneció
sólo quedó una tristeza que se recordaba y sonreía
…en alguna parte de mi mente cayó una lágrima
¡oh cerebro! dos lágrimas no cayeran
la nostalgia es así:
sus lágrimas se derramarán en la constancia
y en el corazón que padece una alegría por lo verdadero
a veces un tacto en la mano, suficiente
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