Qué incendio de esta noche se mueve
rotundos son los cielos y frágiles
asombro de los montes y sus manantiales
oeste que bebe y no se calma
tierras tan debilitadas que se han asombrado, que ríen
que se aquietan y dejan llegar la vida
Qué mano acariciara al sediento que la bebe
qué ojos tristes te dijeran adiós
la paz que has dejado en los montes
en una lejanía de adioses a los que pasaron
Vibra Dios con los hombres y en las tumbas que se abren
vibra lo que se desea y observa
todo este río de luz que se esconde, pulmones ebrios
tragamos el aire limpio
hondamente respiramos y dejamos al amor que aflija
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