Trazos endiosados calumnian el cielo rojo
la noche que empieza, cabriolas que suben
mujeres ideales en formación a cuatro patas
tontos presumiendo de un moroso halo de santidad
el submarino hermético huele a pedos
los butacones danzan con sus ancianos desnucados
ebrios de luna verde nos dirigimos al horizonte
uno de nosotros exclama: ¡Mi rosa! ¡Mi rosa!
se me ha perdido mi rosa blanca!!!, y llora, llora
calumnias, lunas verdes, niebla que sueña y nace en lo roto
temblamos de asco, las cabriolas suben
el delirante escriva suda caca líquida encima del volumen
ha relatado la noche que empieza y baja
la carretera de las dulces amapolas a los lados
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