miércoles, 17 de agosto de 2016

La noche dará a luz el claro día...


La noche dará a luz el claro día purpúreo
que vendrá como sortilegio de la nada.
Toda la paz se cubrirá de nieve fría
y, en el inmenso silencio blanco, una bocanada
de alma huirá instante a instante pura,
risueña de flores y constelada.
Y, en el doliente beso a los labios marchitos,
una mujer construirá -¡oh, abandonada!-
la memoria indeleble del cuerpo que la cubrió,
y, a un roce de pétalos acostumbrada,
verá disiparse la exaltación, la nieve, el hueco
palpitante de la almohada.

domingo, 14 de agosto de 2016

Yo que caminaba abanderando...


Yo que caminaba abanderando un corazón,
que me desvivía en mi jardín por primavera,
y adoraba al justo sol que a mis flores
aquel cielo alto obsequiara y vistiera.
Hoy me doy por bien pagado y me satisface
la paz de un corazón yermo y sin fronteras.
¡Que ningún ser en la Tierra me comprenda!

sábado, 13 de agosto de 2016

Mi noble soledad...


Mi noble soledad está siempre sonriendo.
Todos son los ojos que al cruzarse me guiñan.
La buena gente me tienden sus manos.
Mi corazón reía esta tarde en un remanso de dicha,
cuando no sé qué hálito al pasar me ha abatido.
No sé qué pesimismo había en el ocaso arriba,
qué cántico apenado adornaba hoy la vida,
que he suspirado con mis mejores lágrimas.

miércoles, 10 de agosto de 2016

En esta noche extrema...


En esta noche extrema de indefinibles animales,
de viejos tostados y hambre, de huecos para la divinidad,
hay un misterio alojado por la fuerza
y una esperanza girando en las cimas de la ciudad.
Hay también un tren balsámico introducido en mi garganta,
que es un grito opaco, que es una golondrina antes de emigrar,
y no sabe qué es golondrina, y qué es la dicha de partir,
pero mira y en el mundo cobija su difícil mirar.
Yo me siento sobre la hierba en medio de las bestias
y pasa vanamente la vida, pasa un pasar
tranquilo y pasa un pasar infectado,
la lluvia nos moja a las bestias y a mí, y nos mira sobrar
bajo el preciado firmamento que vislumbró una amante
en su sed y en su minucioso encontrar.
…Noche de lunas de cristales de desgarraduras,
un hombre esta girando su libertad hacia tu rostro.

lunes, 8 de agosto de 2016

Viajemos...


Viajemos en un otoño de trasparencias
como fetos aguardando la carne y la lluvia.
Contemplémonos bellos en la espera
de manantiales de luz y de música.
¿Ves qué súbitos astros enredados a los pies
van manchando el camino de luminosas estelas,
flores blancas y lenguas trabadas
en un misterioso lenguaje de esféricas señas?
Yo muero, amor, si tú no entiendes
que el otoño no matará nuestras flores risueñas.
Me quedaré sin comprender cómo he llegado,
y he visto, y he andado hasta el final de las pequeñas
muertes que han envejecido mi luz y mi lluvia
como una blanda cabellera.

viernes, 5 de agosto de 2016

Esta convulsión que son las noches...


Esta convulsión que son las noches aguardando.
El amado tendido sobre la hierba y roto,
respirando amante sobre la hierba y esparcido,
más allá de donde se rasga el velo de lo ignoto.
Longitud hasta donde quema la lejanía.
En el agua multitudinaria navegando fotos.
Triste la tristeza cuando va de paso
pero más triste es el olvido del número que anoto.
Si yo no tuviera los bolsillos plácidos del agua
pobres de versos tristes flotarían los maremotos.

domingo, 31 de julio de 2016

En los aullidos de mi noche...


En los aullidos de mi noche,
el amor alcanza frustrado
un cuerpo con fría muerte dentro
y una lucha de lágrimas en las comisuras.
Se levanta en torno la primavera,
con doce hombros que la sujetan,
y un griterío de rosas mojadas
escapa por tu pecho
cubriéndote con salitre viviente
con sus pañuelos que dicen adiós.
Hoy va a prorrumpir una estrella
y piensas no sé qué mitad de crepúsculo
reluce por lo bucles de tus cabellos,
brillante como tu dorso tostado.
O bien: Hoy va a caer un hombre bueno
y te lagrimean de alguna imperfección los ojos.
Y no sabes, y no entiendes qué trastornos
de amaneceres desmoronados
te dio este mundo tácito y sus alas.