lunes, 8 de agosto de 2016

Viajemos...


Viajemos en un otoño de trasparencias
como fetos aguardando la carne y la lluvia.
Contemplémonos bellos en la espera
de manantiales de luz y de música.
¿Ves qué súbitos astros enredados a los pies
van manchando el camino de luminosas estelas,
flores blancas y lenguas trabadas
en un misterioso lenguaje de esféricas señas?
Yo muero, amor, si tú no entiendes
que el otoño no matará nuestras flores risueñas.
Me quedaré sin comprender cómo he llegado,
y he visto, y he andado hasta el final de las pequeñas
muertes que han envejecido mi luz y mi lluvia
como una blanda cabellera.

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