viernes, 9 de septiembre de 2016

Corazón...


Corazón, latido, ¡tu fiebre!
Corazón, latido, ¡el ayer!
Corazón, ¡tu veneno!
Corazón, la paloma del atardecer.
¡Mi paloma venidera!
Se me ha clavado tan cerca.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Y sólo era un hombre batido...


…Y sólo era un hombre batido
bajo una sombra de la llanura tostada.
Ardían las arenas remotas
y las rocas inminentes se abalanzaban
contra una higuera maldita
que su esquelético cuerpo abocaba
a un suelo esquizofrénico.
La mar en calma, allá, se representaba
exhausta de bichos y harapos,
porque este desierto, se decía, adjuraba
de los dioses concupiscentes,
huyendo de los cuerpos donde abrevan
el sudor y la herrumbre.
La soledad de un tronco roído por las hormigas
descansa como un moribundo a quien el paisaje abriga
remembranzas de un verdor que le escupiera un postrer latido,
¡oh, espectáculo de un corazón que ensimisma
como el acto de generación nunca asistido!
…Y sólo era un hombre batido
bajo una sombra en la llanura tostada.
Pero, ¡qué horror
si lo que pareciesen las cosas
fuese como lo que son!
Si Dios ha muerto hoy aquí,
¿dónde acaban sus manos fundadoras
y empiezan las ratas?

sábado, 3 de septiembre de 2016

Este es mi camino...


Este es mi camino. Yo lo sé.
Antes, caminaba porque yo así lo quería
pero ese no era mi camino.
Una estrella al alba me lo decía
que ese no era mi camino.
Me lo decía una sinfonía
estridente
y un no entender de maravillas
y un hablar recurrente sobre la muerte.
Mi camino me enseñó a seguir la libertad
y a ser dueño de lo que desovillas.
Eso yo lo sé.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Yo no sé...


Yo no sé por cuánto tiempo quiero llorar.
Llora una palidez atrapada cerca de tus ojos.
Lloran los ojos muertos suyos y los tuyos.
Lloran en la pared los crucifijos.
Lloran los lamentos que vienen de la orilla.
Lloran cansados dos ojos fijos.
Yo no sé por cuánto tiempo quiero llorar.
Nadie sabe cuánto tiempo va a sentirse el interminable gemido.
Nadie quiere pararse a meditarlo.
Ellos prefieren solamente llorar.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Soñando esas hojas van...


Soñando esas hojas van. A otra parte.
Flotando en el río van las hojas
que miramos sin saber ¿a dónde van?,
que arrastran puras las aguas
flotando, flotando, flotando
a exterminarse en una orilla, ambiguas,
secas, donadas de los árboles
en sus apacibles rumores de lenguas.
¡Madre, déjeme en esta orilla admirándolas,
que dicen llevar suspiros hacia la mar remota!

viernes, 26 de agosto de 2016

Muy herida de rosas...


Muy herida de rosas mi primavera
viene con tres fuegos
al olor de los lirios trovadores
y un carpintero que le fabrique rosales serraniegos.
Mi espalda pesa tres quintales, hermano,
y carga un rosal de fuego.
¡Mi amante delgada!...
¿qué escondía mi amante delgada en sus faldas?
Importa sólo un rosal con pétalos de fuego.
…Y un carpintero soñando no sé qué
perfume perfumando el fuego.

viernes, 19 de agosto de 2016

Bajar...


Bajar, como enfermedad de perro,
como un silencio extraño en la galaxia,
hacia donde vibra la nada y el bicho,
calientes en su devoción a la asfixia.
Bajar, con nuestras frentes inclinadas,
como un lento amante hacia la amnesia
que no respira ya el olor de mujer.
Como un único dolor, bajar es la travesía.
Y en sueños contender con Dios
como la incógnita que bajar nos testifica.