Soñando esas hojas van.
A otra parte.
Flotando en el río van
las hojas
que miramos sin saber ¿a
dónde van?,
que arrastran puras las
aguas
flotando, flotando,
flotando
a exterminarse en una
orilla, ambiguas,
secas, donadas de los
árboles
en sus apacibles rumores
de lenguas.
¡Madre, déjeme en esta
orilla admirándolas,
que dicen llevar
suspiros hacia la mar remota!
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