Cae la muchachita somnolienta
del fondo de la clase,
y se esparce un aroma nuevo
que embriaga y languidece.
En su soñar inminente
ya brota un agua siniestra. Si anochece
un mundo ¿quién sobrevivirá?
¡Ay, la niña que se cubre las bragas verdes!
Corresponde ahora dormir
al filo de que se precipite toda la primavera en abril.