lunes, 20 de febrero de 2017

Hambre, metrópoli y espera...


Hambre, metrópoli y espera.
Contra el poniente,
mi alma de carne y de hambre.
Sobre el ojo, el relámpago
golpeando…, golpeando.
Y mi herida, que es una boca
que atrae tu boca,
por un corredor nocturno,
por un deseo rudo,
deja entrar al mundo
en el beso.
Tu pecho descansa y brilla.
Han nacido sombrías estepas
después del beso.
Presentimientos que uno calla
para, de alguna manera, decir ¡basta!

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