lunes, 15 de enero de 2018

Yo no soy este velero...


Yo no soy este velero
ni su sonrisa que juega
a llegar a la otra orilla.
Mi velero se demora,
como una hembra,
como su sexo se demora,
como la paz que obtendré
mirando obsesivamente el horizonte,
presintiendo la otra orilla,
ya tan cerca,
que cierro los ojos embaucados
de una alegría que explosiona
y rompe la hora del alba.
Yo no soy este velero
ni la ansiedad que acoge,
del punto exacto más lejano,
la fuga de todas las estrellas que veo
y el pálpito de llegar,
de estar llegando conmocionado.
Porque soy yo quien merodeo en la orilla ,
quien codicia un lamento o alegría,
momentos en que el velero arriba y me mancha,
con la sombra de sus blancas velas,
mi inevitable soledad y mi canción.
 

martes, 9 de enero de 2018

Si un temblor de hombre...


Si un temblor de hombre te sostuviera
por encima de esa estrella misteriosa que miras,
y, con el frescor de la madrugada,
la nave prendida de la lejanía
tu corazón alzara y removiera,
y la vela expuesta al viento,
hermoso y vivo tú, te lleva a surcar el hondo mar,
entonces harás una soledad perfecta
con tus lágrimas a la Tierra
y esa embriaguez por los cielos de sangre.
Reinará el mediodía, lejos, muy lejos,
cuando caigas mordiendo la arena
con un clamor vertiginoso en el que hallaran
tu luz finita tendida en el lecho
y el tibio calor, aún presente, escapándose.
¡Adiós, a ti generador del póstumo relámpago!
 

domingo, 7 de enero de 2018

Adioses contra la boca...


Adioses contra la boca
errantes del hombre melancólico.
El camino se ha equivocado.
La luz la difunden tristes
visionarios
con la triste parsimonia
de su boca triste.
Y si no fuera mi boca
sería otra boca desvalida
y mojada de tristes lluvias.
Pantanosas lenguas
que gritan gemebundas
adentrándose en el infinito.
Locas lenguas que enloquecen
al niño triste que sube al tren,
al agua oscura que bebe el niño,
al dedo que señala el horizonte.
 

miércoles, 3 de enero de 2018

Si no tuviera venas...


Si no tuviera venas donde el agua
corriera con un ensueño de labios,
y en los altozanos de las almas no batiera el viento
como dentro de tu boca y la mía,
se barrerían los recuerdos y las noches,
y sólo seriamos tierra que escupe flores
a una luz de estrella entregada a los prodigiosos
cielos muertos que nos envolverían
y nos sacudirían las pisadas y las huellas,
como la estela del navío sobre la mar
que en estos momentos está borrando
los placeres venidos acá desde el pasado.
¿Qué pasaría si no te beso?
¿De verdad te atreves a imaginarlo?
 

domingo, 31 de diciembre de 2017

La carretera...


La carretera entre los girasoles,
el patio blanqueado, la translúcida uva,
todo se ha quedado dormido,
huido de la malaria de mis manos,
huido de los cadáveres, y un estruendo
de sombra bajo los pies
a golpes secos contra la luz...
He huido con miedo
de acariciar el muslo a esta diosa estridente,
su luz y su memoria.
Pero entre los girasoles, esta carretera,
presiento que me ha buscado siempre.
Alas en fuga en una carretera que mira deidades.
Brutalmente me cubre con su luz
y me siento en paz bajo la lluvia súbita
que no podrá purificarme.
 

lunes, 25 de diciembre de 2017

Vengo de una honda estrella...


Vengo de una honda estrella
que se quedó en tierra.
No tuvo alas para anclarse
en la cúspide donde mis ojos miraban soñadores,
y se estableció en una cueva,
por vergüenza o deshonor
o falta de aliento.
Y no batió sus alas hacia lo alto,
bajó la cabeza,
y los bichos del suelo rindieron
todas sus fuerzas y toda su inteligencia
y todo su candor para soñar con lo altísimo.
 

sábado, 16 de diciembre de 2017

Entrando voy en un infinito...


Entrando voy en un infinito raro,
con heridas de un pasado infinito.
Entrando con vómitos voy
a la única luz que descifran mis ojos.
Solo, y con sangre en alguna parte
de mi frente, derramándola.
Solo, sin compañía, yo,
entrando en un infinito raro...
Y de mis sueños extraigo en un cáliz
la bebida amarga de mi otoño
como una rosa enjaulada
que no palpita con la utopía de la libertad,
que se niega a ingerir
su ración diaria de pan festivo,
y su columna donde apoyarse
erguido mirando al sol.
Digno y definitivo en la creación.