Oscurecidas
que rastrean en los caminos,
que
van rodeando la sombra y te encuentran,
echado
en la hierba, observando el frío,
fijando
tu silueta, incidiendo en tu rostro.
Tu
tez blancuzca está pensando.
La
bóveda inmensamente se estrella en tu mirada.
Eres
bello así, desahuciado.
Eres
hombre así, entre las cosas que sueñas.
Y
no es incierto que puedas estar loco y muerto.