Yo tenía en el palomar una paloma encerrada,
la llave que le daba la libertad la guardó alguien
cuyo nombre ya olvidé mucho tiempo hace.
Yo tenía una cuantas monedas de oro guardadas
en un lugar de mi casa, cuyo rincón
olvide mucho tiempo hace.
Yo tuve un león de piedra que cayó en el mar,
el buzo que lo hallaré nada sabrá, no entenderá
cuánto aprecié mi león de piedra chiquitito.
Nada tengo ni soy ni acaudalé nada,
excepto la paz que desheredé en un bolsillo descosido,
donde perdí la memoria, el nombre de mi amigo
que custodiaba la llave del palomar y mi león de piedra.
...La paz, mi paz, solamente la paz...
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