En un extremo, bueno será el pan de la lluvia,
en el otro, serás vano para los pájaros.
Los oirás trinar en los esqueléticos árboles de otoño,
incomprensiblemente solos, fríos, alados,
sin tierra ellos, tú sin pecado aquí abajo
de no acariciar las flores malas.
Tan sereno bajo la lluvia,
nos quitarás la pena, aquélla que sabe dialogar con Dios.
Bajo la lluvia hallarás fuertes amigos
que no comprenderán el cansancio
que hoy te produce la vida.
Lo sabes bien, sólo la lluvia será tu alimento.