viernes, 4 de junio de 2021

Nubes labriegas...


Nubes labriegas, negras, llegan del sur

en una danza taciturna y secreta.

Vienen con sus danzas

por no sé qué voces antiguas llamadas,

imantadas vienen por no sé qué voces

a rendir un pleito sangriento al atardecer.

Rojamente el agua danza a lo lejos.

El horizonte es la llamada,

y hay ecos de membranas rotas que las llaman,

gargantas que llaman ásperas y arcanas.

Todo es clamor de viento y libertad.

Y al traspasar el horizonte, no queda nada,

nada, nada, nada, ni la memoria,

ni de su danza roja queda nada,

ni la mente de un soñador que observaba,

nada, nada, nada...


domingo, 30 de mayo de 2021

En la calle con sol...


En la calle con sol hay niños jugando,

una joven friega mi portal que escucha

a todos los seres que entran en su penumbra.

¡Oh! Si yo supiera cuál es el zumbido

que entra y sale de los portales,

que suena en cada paso que se adentra en la penumbra.

¿Y si el zumbido fuera un llanto?

El conserje prepara los rosales para la primavera.

De pronto despierto y oigo una algarabía

que fabrica el sol y los niños.

Presiento mi soledad mientras me alejo,

y sigue la pregunta insondable, pura,

sigilosa, inminente en las calles:

¿Y si el zumbido fuera un llanto?


sábado, 22 de mayo de 2021

Dormido eras hermoso...

 

Dormido eras hermoso árbol viejo,

con tu sangre vieja, en el derrumbamiento

de las noches y las inmensidades arriba.

Eran las noches de otoño


una lluvia de estrellas sobre tus ramas esqueléticas,


hoy blando lecho dorado que abriga


el sueño de algunos locos muy pobres.


En cierta fiesta de la primavera,


yo grabé un corazón en tu tronco,


ilusiones que llenaron algo, no sé qué,


y que ahora sólo son vagas evocaciones


de una juventud maloliente.


Yo te alabo porque fuiste buen compañero


de graves momentos que me hicieron hombre,


de un sólo camino y una sola verdad,


y una sóla palabra terca


que el futuro dejará suavizada


en la alameda maldita que recorrí


mientras visitaba mi sombra.


viernes, 7 de mayo de 2021

¿Qué error...


 ¿Qué error me ha traído a esta estrella mala?

Yo pedí otra cosa, yo esperaba otra cosa,

yo sentía otros montes y valles...

Rodeándome,

yo soñaba con yerba, con verdes árboles.

En alguna parte que he olvidado,

en sueños, a veces, aparece una imagen

que no observa, que rehuye

a los malditos.

Nadie puede sentirse más hombre y más solo.

Sólo cuando piso la hierba refrescándome,

rodeándome, yo, lleno de enigmas,

me vuelvo loco con su caricia pequeña,

y vocifero y grito por las calles.

No sé hacia qué imagen que no observa

y me rehuye.


lunes, 12 de abril de 2021

Mira, ven a mi sangre...


Mira, ven a mi sangre,

desarróllate en mi carne,

al crepúsculo de mi cielo

ven a romperlo contra mis huesos.

Dame tus ingles. Huye.

El equilibrio de tus piernas...

(¡Ah, el equilibrio de tus piernas!)

Huye, corre lejos.

Todo es tumba abierta aquí.

Acero, te digo: ¡Reverbera!

Y huyes descalzada hacia un jardín extraño.

Blanca, te digo: ¡Resplandece!

Y un vocerío de estrellas te rodean.

Áurea, te llamo

y llegando pareces una cosa tan blanda

que va a estallar en rosas carmesíes.

Llegando a mi sangre,

te hundes en equilibrio bajo la tierra mojada

que bebo en tus piernas.

Llegando siempre te desvaneces,

pasas de largo descalzada

en un equilibrio de transparencias huidizo.

Y digo: ¿existo? ¿eres? ¿existimos?

 

domingo, 4 de abril de 2021

Metidito dentro de mi pecho...

 

Metidito dentro de mi pecho,

criaba una alegría.

Duérmete, amor mío,

en mi respiración, que ya voy

más adentro que tus ojos finales.

Como si durmieras en el balcón,

el aire fresco te dejara

metido en mis ojos finales...

...como si durmieras, como si durmieras.

Deja que las cosas pasen de largo

y críame una alegría grande,

y guárdala para tus ojos finales

que voy llegando a su misterio.


viernes, 19 de marzo de 2021

Por ese sendero...

 

Por ese sendero llegaremos ya miserables.

Otros senderos sin espinos ni cardos hay

donde también llegaremos ya miserables.

Si tú me coges de la mano no nos equivocaremos.

Si tú me arropas con tu abrazo no nos equivocaremos.

Si tú y yo nos mirásemos en las bifurcaciones

sabríamos elegir.

¡Viento que arrasa las miserias humanas,

dramáticos soles que calientan el rostro,

invierno que arropa la tierra de blancor!,

¿podríamos a pesar de todo equivocarnos?

El sendero que conduce a la clara habitación

de la casa que iluminaremos abriendo las ventanas,

tiene un árbol, crece solo y esparce sus raíces,

se agarra al suelo, es verde y se sueña verdecido

antes de primavera. Se aferra a la tierra, calla,

¿podríamos entonces equivocarnos?