En las calles de pronto sólo se oye el balado
los corderos lo niegan todo en las aceras, su alma es así
saben a dónde los llevan los hombres que asesinan
serpentinas caen del cielo estrepitosas
llora una mujer que ha cumplido cien años sin follar
los pétalos de amapolas son de sangre esparcida
los pétalos de amapolas son risas para la locura
alguien canta en una lejanía crepuscular
enternece tanto afán por la muerte
la ciudad solitaria llora como la música llora
por aquí sólo se ven ángeles apocalípticos
…y un dios caprichoso que quiere vestirnos de arlequín