sábado, 25 de noviembre de 2017

En el viento hay dolor...


En el viento hay dolor.
En la oscura noche que estranguló a los taxistas,
todo es raro y veneno.
¿Quién sabe dónde anda la mujer que se excitó bajo la lluvia?
Aquí hay gente dormida bajo los plásticos,
la pesadilla del violador es esta soledad en la metrópolis,
nocturnamente viajada por el hastío.
Duerma el lobo
en la noche enferma del cazador.
Junto a los vientres calientes de tus hembras,
duerma el lobo.
Viaja por esta maldad de rarezas y veneno,
y no te atrevas a conciliar el sueño sin tu cuchillo.
En el viento descansa el dolor
como una lumbre sencilla y misteriosa
que está abatiendo las caras,
y, a las palomas, deshabita de sus almas.
Todo está huyendo bajo esta lluvia.
Y esta noche,
por años, por lustros, sigue ardiendo.
Entrégame esta rosa incomprensible de la oscuridad.
 

jueves, 23 de noviembre de 2017

Un dolor bajito...


Un dolor bajito en el pecho
para sentir mucho.
Una estrella en el cielo
que le contemplase cuando llorara.
Una manera en los ojos
de no mirar a la Muerte.
Tres deseos tuvo el hombre cuando fue niño
que le rompieron el alma.
Otras cuerpos sintió al lado,
otros senderos para mancharse de barro los pies
recorrió.
Y el hombre nació nuevo con la luminosa mañana,
diluido y bañado
como una constelación que se rompe
y empieza otra vez a relumbrar,
impenetrablemente.
 

viernes, 17 de noviembre de 2017

Mi corazón dormido...


Mi corazón dormido a veces entra
en lo dormido del mundo.
¡Mi corazón latiendo hacia fuera!,
no tengo otra cosa.
Hay latidos míos que valen una esperanza
y otros percuten, nada más.
Y no tengo otra cosa.
Pero mi corazón no vale ya para tu amor,
lo poco que habitó en mi pecho
lo enterré en algo dormido,
en algo sombrío mientras cantaba,
mientras caía la arena que lo abrigó.
¿Fue ayer o fue ahora, mi corazón?
 

jueves, 16 de noviembre de 2017

Ideo cosas que huyen...


Ideo cosas que huyen.
Funerario, las veo morir lejanas,
las oigo extirpar el último latido.
Benigno, me tiendo junto a ellas,
y duermo sin el dolor de ayer.
Huir, huir es reventar la muerte,
hechizar al universo con un agravio:
Decir “hasta luego”
y llorando eclipsar al amigo,
y al enemigo pobre de versos.
Adioses digo que manchan las estrellas.
 

martes, 14 de noviembre de 2017

Tan callado viajaba...


Tan callado viajaba yo
que las golondrinas asumieron
mi esperma.
Y, en los ojos, pianos y calma:
llamaban al hombre a caminar
y todo era vuelo.
Mi corazón percutiendo
también llamaba a no sé qué camino.
Pero ningún sendero entró en la alegría,
ninguna mancha respiró hondamente
del agua y del viento.
Intacto y vicioso me pareció.
Dolorosa la creación fue amasada.
 

lunes, 13 de noviembre de 2017

Alguien sembró de estrellas mi ventana...


Alguien sembró de estrellas mi ventana
y les puso un nombre a cada luminaria.
No sé si jugaban a que reían conmigo
o mi alma las estaba emplazando al cielo severamente,
porque se mojaron todas de la voz
que en mi boca ensalivaba la anomalía que estaba viviendo...
Mientras el amanecer se demoraba yo reía con ellas...
¡Tanto lloraron mis ojos la luz del sol!
¡Tan grande era la oscuridad que trajo el día!
Mis recuerdos ya no son exactos pero creo
que asaltaron los cielos sin ánimo de distinguirse.
Sólo adornaron mi ventana ¿Es poco una noche?
 

sábado, 11 de noviembre de 2017

Mírala encendida...


Mírala encendida de pureza,
están temblando tus manos.
Mírala por los soles mojada,
estás llorando, misteriosamente.
Tú no sabes cómo se encienden.
Tú no sabes por qué se apagan.
Pero si contemplas ardiendo el universo,
una vez tan sólo,
tampoco entenderás cómo te sostienes en pie.
Es la noche.