Mírala encendida de pureza,
están temblando tus manos.
Mírala por los soles mojada,
estás llorando, misteriosamente.
Tú no sabes cómo se encienden.
Tú no sabes por qué se apagan.
Pero si contemplas ardiendo el universo,
una vez tan sólo,
tampoco entenderás cómo te sostienes en pie.
Es la noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario