jueves, 23 de noviembre de 2017

Un dolor bajito...


Un dolor bajito en el pecho
para sentir mucho.
Una estrella en el cielo
que le contemplase cuando llorara.
Una manera en los ojos
de no mirar a la Muerte.
Tres deseos tuvo el hombre cuando fue niño
que le rompieron el alma.
Otras cuerpos sintió al lado,
otros senderos para mancharse de barro los pies
recorrió.
Y el hombre nació nuevo con la luminosa mañana,
diluido y bañado
como una constelación que se rompe
y empieza otra vez a relumbrar,
impenetrablemente.
 

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