martes, 14 de mayo de 2019

Qué solos están...


Qué solos están los que callan,
los que sobran,
los que al alma suya claman,
el cerebro que ha caído.
Entre los espinos y entre los cardos,
no queda nada,
sólo se oye un llanto
que atraviesa soledades infinitas,
y una gran mancha que el cerdo, noblemente,
empujó hacia los ángeles,
hacia los cielos que no se le abrieron nunca.
Bastaría una pequeña lágrima
para que encendieran el corazón de Dios.
Pero callaron, con la potestad
de una rosa abriéndose en primavera.
 

miércoles, 8 de mayo de 2019

Se azucenan los ojos...


Se azucenan los ojos, se cierran,
vuelan en su interior los pájaros con una maldición
como en columna de fuego,
y presiento a Dios mirándome.
¿No se han roto tus dos lunas?
En equilibrio se esparcen todos los silencios
...y no hay voces, ni agua, ni sentimientos para sentir.
Espero sólo la constelación, mi constelación,
que se abra de estrellas un lugar en el mar profundo.
Sólo miro pasar por mis ojos los pájaros,
como una tontería
que me revela la sencillez del Altísimo.
 

martes, 9 de abril de 2019

Vas llegando...


Vas llegando al calor que se dispara
de una frente a otra entre brisas,
de un pecho a otro con las balas alcoholizadas
de la vid que nos sumió
en aquellos obcecados amaneceres,
porque ya no nos quedaba otra cosa compasiva
que ver el nacimiento de los días.
Bello fue que nos encontráramos
y que albergáramos rostros y camisas blancas,
y la luz que nos sanó y se revolcó a nuestros pies,
esa víbora enamorada que saltó más luminosa,
mientras más presentía que nos quedaríamos,
desde la somnolencia a los brazos,
esperando que fueran tendidos, rabiosos y solos.
 

miércoles, 27 de marzo de 2019

Mañana te sentirás fría...


Mañana te sentirás fría y nocturna
sobre las flores mustias, palpitantes
como un corazón viejo.
Sentirás algo que yo no sé... que se irá cerrando,
que se irá abriendo en tu otoño sin darte cuenta,
en una tarde de dolores extendidos.
Cuando oigas llover en tu calle,
los enigmas de la Tierra te envolverán,
sin descifrar nada más que todo lo mustio
y el rozarse de tu cuerpo contra la vida.
Te rodearás de misterio y has de llorar
las sombras del infinito agujero que se levantará
en una tarde de dolores extendidos.
 

miércoles, 20 de marzo de 2019

Hay un bramido en lo bonito...


Hay un bramido en lo bonito del día,
hay miserias que aguardan turno
y un quebrantado silencio que se ha borrado,
que va a cualquier parte y viene...
  -Señor, yo no sé cómo llorar
mi parte en esta bruma pero lo oigo...
Respiro..., y a veces se me escapa un eructo,
pero el bramido, en lo bonito del día,
no sabe que está llorando,
que no es una piedra dura y destetada.
En la honda simiente que me trajo,
bellos vaivenes donde se puede dormir.
Sólo las vergas de los deprimidos sienten.
 

jueves, 7 de marzo de 2019

Se puede destruir el alma...


Se puede destruir el alma
con una rosa partida,
obligar a que sus ojos la miren
y su mente se ocupe
en aquélla respiración perversa.
Se añorarán los besos esta noche
de estrellas que han desaparecido...
Se puede destruir el corazón
si lo convocas con otra voz que la amada.
Se puede destruir, se puede destruir...
Se puede hacer añicos la copa
de cristales lacerantes.
Pero hay que conocer la ciencia que al alma
despoja de su llama...
Un cigarrillo que se aplasta con el pie.
 

miércoles, 6 de marzo de 2019

Están rodando mis pulmones...


Están rodando mis pulmones
en secretas callejuelas,
sucios de no sé qué aire infestado.
En la secreta callejuela,
mis pulmones rodando
parecen corazones rodando.
Dejo mi mirada posada en cualquier parte
y tiran de mis ojos como corazones.
El cielo descarga un chaparrón,
y yo tirado en el suelo,
pensando y mojado de luces,
con la extrañeza de no saber
que mis pulmones, sucios,
parezcan entraña de un corazón
y rareza de pesadilla palpitante.
Todo mi cuerpo soy aquí
entre solitarias entrañas y adoquines
que me revelaron: “Soy”.