¿Dónde el
amor que cantaba el avecilla,
el pequeño
amor desguarecido,
la infancia
sentida como sombra vieja,
el corazón
intacto y el plácido ruido?
Amor, amor,
prematuro que reflexionas
con una
canción sus dos minutos
y pruebas ya
de la teta de la vida
el pordiosero
sacramento nocturno.
¡Cómo tiemblo
en tu heroico afán de penar!
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