Se multiplican
los aullidos.
Se obstruyen
las vaginas.
Y el
escalofrío en el límite.
Anteayer,
que fue todo neblina,
vinieron
para atravesarlo ¿el qué?
Tú siembra tu
flor pálida
en el hueco,
al otro lado de las gentes.
Verás a las
secretarias,
¡buenas
amantes!
Van a poner
en pie los huesos
de esas
guarras.
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