jueves, 18 de julio de 2013

Oigo el piano...

Oigo el piano, lejos, en otra ciudad.
Está llorando por mí.
Mirando al horizonte, yo,
que nunca supe pedir,
que no cese el piano ruego.
Quisiera pedirle algo más a la vida,
pero el piano está llorando a lo lejos
y en lágrimas bebo la sabiduría
de quién soy y qué no quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario