domingo, 4 de agosto de 2013

Gozando...

Gozando de un roce de alas,
y tan apátrida de un descanso
que conmoviera a los dioses,
busco y hallo mi remanso.
¡Cómo aprieta la vida en el pecho!
Y bajo este sudor raro,
mis manos que cogen el verso,
cuando liberan un vocablo,
cómo danzan con amantes la estridente
fiesta de no haber llegado.
Ya no soy, entonces, poeta.
Clamo mi mentira a un dios ufano.

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