Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Porque mi noche es
grande y hace frío, he venido tras el olor de la luna a deshojar esta flor infundida
de tan poca de luz. Pero no sabría decirte. Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Fueron vivas fuentes de claridad y se extinguieron. Como yo
la luna las olvida ahora. Deshojando una flor blanca pierdo la clemencia igual
que si cortara arena. Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Se
apagó su grito de lealtad. Perecieron o sin dificultad las asesinaron una por
una. Quiso el hombre, aquí, hacer algo parecido a un infierno.
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