martes, 8 de abril de 2014

Está mi corazón latiendo...

Está mi corazón latiendo en una noche de estrellas distorsionadas. Descanso la vista en lo descomunal y no sé qué trastorno de la bóveda las vuelve dichosas, mientras yo canto una historia de amor triste. El alma se deja caer. El corazón salta del torso. Mis ojos se cargan de lágrimas. Y no hay adhesión, abajo o arriba, que me acompañe. No estarán solas las avecillas del amanecer. Habrá otros mundos iluminados por un sol en el levante. Soñará la fuente seca con niños que beben y juegan en ella. Pero aquí un hombre repetirá su canción triste y soportará esta alegría inmensa que no cesa de caer empapando al mundo. ¿Quién obtendrá las fuerzas que resistan el empuje de esta embriaguez? ¿Sabrá alguien de este rincón oculto en lo ilimitado donde un hombre se rebela para llorar a solas? ¿Será que ya no tiene alma? ¡No habrá secreto mayor ni mejor guardado!

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