miércoles, 26 de abril de 2017

Sobre la grandeza...


La grandeza de algunos espíritus debe producir un hartazgo de sí mismos tal que lleguen a desear todo lo contrario. Me da vueltas por la cabeza la impresión de que las almas que buscan la perfección la encuentran en lo pequeño, en lo insulso y en lo pobre. No toméis demasiado en serio lo que voy a deciros pues hasta yo mismo reconocería que piso terreno resbaladizo. Creo que Dios querría ser perro o murciélago si pudiera olvidar por un momento su excelsitud descomunal. Este Dios ha querido encarnarse en hombre no sólo para cumplir su misión en la Tierra sino que también lo ha querido ser por toda la eternidad en los cielos. Y el hombre fue creado del barro, la materia más humilde que se conocía cuando se escribió el Génesis. No te extrañe, lector, que yo quisiera que estas líneas no pesaran sobre ti y que tomaras el concepto que he expuesto como la única posibilidad que tienes de encontrar la paz. Es decir, encontrarte a ti mismo. 

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