Ojos que van hacia la sombra,
hijos de la turbiedad,
del centro de la bóveda viene la luz,
mediodía del hambre: ¡la luz no la verás!
Culebrinas van hacia tu vientre,
una noche te va a soñar
desnudo y solitario en el monte.
Si sabes esperar, espérala.
Cúbrete de almas locas
y toca tu sexo y piensa en sus membranas
como si fueras a entrar en un culo.
Hoy ha decidido otro por ti, otro arrastra tus ganas.
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