miércoles, 30 de mayo de 2018

Vengo de un mundo que se complace...


Vengo de un mundo que se complace.
Como el agua que salpica,
golpeándose, siempre sigue su camino.
Y los dioses lo aman.
Y los poetas lo cantan.
Soles embriagados lo alimentan de sus rayos
y lo enloquece con tormentas el cielo
¿tienes tú en las manos tanta llamarada?
Un día el viento lo derribará,
y habrá entonces tanta paz en su estela
que no se preguntará por qué estuvo y ya no.
 

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