El viento que pasa llevándose la oscuridad,
cual una frente limpia que nos llama a la pureza,
oscuridad que vierte sus rayos enfermos,
muerte para los ojos que contemplan el verde
y el sendero en el que nos perdimos,
hoy habla de adioses incomprensibles
de los que marcharon hacia el norte constelado
que nadie, nadie, hallará con la mirada.
Y nos rodeamos de dicha, que el viento que pasa,
llevándose la oscuridad,
no sabrá indicar la procedencia
de todo el amor que la vida ha querido y ha borrado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario