sábado, 13 de julio de 2019

Ayer fue una sonrisa...


Ayer fue una sonrisa que salpicaba contra el agua,
el estallido de una estrella licuada en los ojos.
Eran los ojos tristes los que miraban tanto bien
y pensaban en aquella sonrisa con nostalgia de agua.
Llegaras con una estrella en los brazos...
Callaras como los ojos negros que se licuaron...
Vendrías de una mañana a sostenerte sobre la risa,
y arrimada al calor del pensamiento más oscuro,
tendrías la soledad y la bruma,
la inmovilidad del infinito somnoliento.
Tengo pensado no decirte nunca un te quiero.
Tus ojos tristes no entrarán en el laberíntico jardín
y no entenderé nunca que por él paso una primavera.
 

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