Yo lloro a veces por cosas de uno.
No sé nombrarlas, y me equivocaría.
Cosas que están muy lejos,
que no se entienden que puedan hacernos llorar.
¡Siempre quedan lejos!...
...y siempre se teme que nos abandonen...
Un día podré saber por qué me hacen llorar
y ya no volveré a temer perderlas...
...Esas cosas que caben en el bolsillo de un hombre
y nos hablan de un océano verde y de un Dios,
y un hombre que sale como dormido de las aguas.
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