No sé qué pudoroso silencio
me ensancha toda el alma ahora
y me inscribe bajo la lluvia.
¿Si cerrara los ojos vendría
hasta mí una primavera de flores?
Cauces se brindan para mí sangre
y me desbordan rojamente enamorado.
Una vez soñé una lluvia de flores
donde respiré con mi pobre aliento.
Pleno de oxígeno, hoy, respiro esta sangre,
que no arde, que no es fría,
que es sólo mi propia sangre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario