martes, 10 de noviembre de 2020

Calma...

 

Calma era venida de muy lejos,

suaves labios eran,

aires blanquecinos eran,

arrullo de labios y serenidad.

Tu paz, tu calma, y te fuiste.

Los adioses fueron entonces.

La voz venida dentro de la lejanía

y un temor a perderte para siempre,

y una rabia llena de esperanza

de que te quedases un segundo más.

Los adioses fueron entonces.


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